La fisiología intervenida. Medicada para no sentir. Como si no menstruaras. Operada para no parir. Como si no tuvieras útero y vagina. Embotellada para no amamantar. Como si no tuvieras tetas. Y el bebé? El bebé en otra habitación, con chupete y cortisol…como si no existiera.
Eso sí. Mucho antidepresivo. Para no sufrir.
‪#‎nitedascuenta‬

De Melina Bronfman.

Vacunas y antivacunas

Llega el día en que decido escribir este post que hace tiempo me viene rondando por la cabeza. Antes de entrar en materia, vaya por delante que yo personalmente decidí vacunar. Empezamos:

Asisto en las redes sociales, grupos de madres, incluso charlas entre personas que nada tienen que ver con la ma/paternidad a enfrentamientos entre las opciones pro y antivacunas.

La cosa va del siguiente modo: no hace falta declararse totalmente opuesto a las vacunas, es suficiente plantear cualquier atisbo (por mínimo que sea) de duda o cuestionamiento para ser calificado de lunático, de loco antivacunas, prácticamente de asesino. 

Con las vacunas no se juega, dicen. Salvan muchas vidas. Y no puede ser que por la decisión de unos cuantos ma/padres locos se ponga en riesgo la salud de la infancia, que no tiene la culpa de lo tarados que están. 

Incluso se les desea a las familias que no vacunan la muerte y la enfermedad de sus hijos, para que “aprendan”.

Estos argumentos me parecen como poco peligrosos y en algunos casos incluso cínicos y autoritarios por varias razones que exploraré a continuación. 

En primer lugar, la mortalidad y morbilidad (enfermedades) generales han bajado no gracias a la medicina, sino a las condiciones de vida. Nos alimentamos mejor y vivimos en entornos higiénicos y salubres. 

En segundo lugar, las mismas personas que defienden a ultranza el calendario de vacunas de la OMS se pasan por el forro por ejemplo sus recomendaciones sobre lactancia o atención al parto. 

Claro que sí. Las recomendaciones de la OMS sobre vacunas son cojonudas y muy necesarias, todos los estudios en esta materia son ultrafiables, hay cero intereses, son los antivacunas que manipulan y engañan.

Ahora bien, las recomendaciones de la OMS o de UNICEF para la lactancia, esas, bueno, esas las cogemos con pinzas, que al fin y al cabo todos lxs niñxs se crían igual de bien, y en cualquier caso esas recomendaciones de mamar hasta mínimo los dos años serán para los países del tercer mundo, aquí no hace falta.

Porque todos esos estudios que avalan que la lactancia materna protege de enfermedades como hipertensión, diabetes, infecciones, etc… eso da igual. Porque mira, seguro que es mentira, pero si es verdad, seguro que no le toca al mío, le toca a otro, y si le toca al mío aquí en el primer mundo tenemos hospitales ya lo curarán.

(Por ejemplo en este caso los provacunas no aplican el mismo razonamiento a sensu contrario. En el tercer mundo necesitan vacunas porque a menudo viven en condiciones insalubres más expuestos a enfermedades, aquí tenemos hospitales para tratarlas, allí no.)

Que dice el pediatra que no pasa nada por dar biberón desde el día cero. El mismo que cuando tu bebé tenga tropecientasmil bronquiolitis le recetará tropecintasmil veces broncodilatadores de importantes efectos secundarios. O si tu bebé coge una infección tras otra dará antibióticos a tutti pleni. Alegría. Estamos todos fenomenal.

Porque ya sabemos que la industria del biberón mueve calderilla. Seguro que no tienen nada que ver en los contraestudios que salen cada x tiempo patrocinados por empresas concretas denostando la lactancia materna.

¿Que se ha demostrado que la lactancia artificial (biberón) aumenta las probabilidades de la leucemia infantil? No hombre no. Además, la posibilidad es muy pequeña. Seguro que no te toca a ti. Hay que relativizar.

Además, las vacunas son importantísimas porque salvan vidas, pero lo de que la falta de colecho conlleve más muertes súbitas, venga va hombre, eso son tonterías. Mira, mi hijo duerme en la otra punta de la casa y está divinamente. Todos los pa/madres somos buenos, lo hacemos lo mejor que lo sabemos.

¿Ah que la nieta estivillizada de pocos meses de la mujer en la tienda de la esquina murió súbitamente mientras dormía al final del pasillo lejos de sus padres? (historia verídica) Qué mala suerte. Pero esto no es culpa de nadie, ¿cómo iban ellos a imaginar que sería precisamente su ser querido el que convertiría las estadísticas abstractas en algo material? Nadie puede culpar a esos padres, es cruel.

Lo de las recomendaciones de la OMS para el parto deben ser pura fantasía. Lo que necesitamos es mandar más ginecólogos a hacer cesáreas al tercer mundo hombre, no bajar el intervencionismo aquí.

Los riesgos de los que hablas son muy bajos. Pero lo cierto es que el riesgo de contraer una enfermedad grave respecto de las que nos vacunan también es tremendamente bajo, y más bajo aún es el riesgo de contraerla y morirte de ella. Entonces, si bastan con que el riesgo sea bajo para pasarnos las recomendaciones por el forro, ¿por qué defienden las vacunas?

Así, nuestra sociedad no sólo legitima, relativiza y naturaliza riesgos reales y probados como son el biberón, dormir separados de los bebés, dejarlos llorar, alimentarlos a base de purés antes de los seis meses, darles comida infantil basura procesada (por poner ejemplos de entre muchos) sino que los promueve.

Sin ir más lejos en la mayoría de hospitales se enchufan suplementos a mansalva a causa de la falta de ética formación de los profesionales que allí atienden (Por supuesto no tiene nada que ver con los incentivos que den estas empresas de fórmula ni nada. Ya no vivimos en los tiempos en que Nestlé mandaba al Caribe a los pediatras a cambio de destruir lactancias, ¿verdad?. Es casualidad que los biberoncitos de suplemento de los hospitales contravengan la legislación vigente y vengan con dibujitos del osito de nosequé).

Ahora, eso sí, hay cosas que son impepinables, intocables, incuestionables. Ahí sí que los pa/madres no sólo son culpables si pasa algo, son VERDUGOS. Son irresponsables. Esto de “cada familia lo hace lo mejor que sabe” ya no. Intolerable. Qué es esto de decidir. Me refiero a las vacunas. 

Como ya he dicho, lo que salva vidas mayoritariamente es la mejora de la alimentación, salubridad y condiciones de vida.

A partir de aquí, las vacunas tienen riesgos  y hay que decirlo.

He vacunado, pero las vacunas tienen riesgos. Las vacunas vienen acompañadas de un prospecto donde explica posibles efectos secundarios. Que como decimos siempre nos parecen muy abstractos pero quizá le toca al tuyo. Quizá tenías un bebé sano y maravilloso y le pones una vacuna y se acabó. Yo personalmente conozco casos de efectos adversos a las vacunas, uno de ellos incluso requirió de ingreso.

La cuestión más controvertida está en el tema del autismo. Y sin negar que la cuestión me genera dudas, lo que tampoco me parece legítimo por parte de los provacunas es que se oculte cierta información, como que por ejemplo los propios prospectos de las vacunas incluyen el autismo (o más frecuentemente, síntomas del mismo, lo describen de forma aislada para no decir la palabra) y que ya hay tribunales (como por ejemplo éste italiano) que han garantizado indemnización a familias cuyos hijos sufrieron autismo a causa de la vacuna.

Otro tema es que efectivamente, en las vacunas hay intereses económicos. En USA, paraíso económico para la medicina y la farmacología, se reciben hasta ochenta (sí, ochenta) inyecciones para lograr la inmunización, en España son poco más de diez.

Pero es que aquí en España el calendario oficial incluye la infame vacuna del papiloma, cuyos efectos secundarios tremendos se tapan deliberadamente. Lo peor de esta vacuna es que a pesar de sus múltiples (y graves) efectos secundarios no está probada su eficacia y en cualquier caso la “enfermedad” de la que protegen no representa un riesgo real a corto plazo y es fácilmente prevenible con un mínimo de educación sexual y citologías regulares.

Por cierto, ¿sabéis lo que pasó con esta vacuna cuando saltó la alarma? Que el laboratorio hizo una donación masiva a África según ellos con “fines humanitarios”. La realidad es que como aquí hay normas y es complicado experimentar en humanos (especialmente si ya se sospecha de efectos secundarios graves, como es éste caso), allí puedes vacunar sin control y estudiar lo que pasa. No sería la primera vez, lo hacen también con otros medicamentos.  Otro caso famoso de esto fue la experimentación de la píldora anticonceptiva en las mujeres de Puerto Rico. 

Pienso también en vacunas como la famosa Rotateq y todas los efectos secundarios. Esta vacuna previene diarreas (hoy en día es muy raro morirse de una diarrea en el primer mundo) y es innecesaria en el caso de bebés amamantados o que no vayan a la guardería. (Queréis saber más del dueño de Rotateq? Aquí) Los de Rotateq tuvieron los santos cojones de decir en India, sí, en India, donde la lactancia puede ser la diferencia entre la vida y la muerte, que para un óptimo resultado de la vacuna las madres dejaran de amamantar a los tres meses.

Pienso también en la gestión nefasta, política y partidista de la vacuna de la varicela para bebés (por cierto, en muchos lugares de Europa no la ponen hasta llegada la edad adulta si no la has pasado, pues la efectividad de la vacuna de la varicela presenta muchos interrogantes). Mirad esto. 

Si las pruebas a favor de la vacunación son tan impepinables y está todo tan claro, ¿por qué dentro de este mismo país cada Comunidad Autónoma tiene un calendario vacunal?

Pero sobre todo ¿por qué parecemos vivir en una dictadura donde cualquier pregunta o cuestionamiento sobre las vacunas es recibida con hostilidad, hermetismo y acusaciones de asesinato?

Vacunar tiene riesgos y no vacunar también los tiene, especialmente teniendo en cuenta el lugar donde vivas, factores como la edad, alergias, etc.

En el calendario vacunal influyen cuestiones económicas e intereses empresariales y farmacéuticos. 

Como madre este es un tema que me preocupa. En su día me leí el libro En defensa de las vacunas de Cárlos González, y aunque está bien, pienso que no es sincero respecto del hecho de que no todas las vacunas son iguales y de los intereses económicos ya mencionados.

Me parece mal que cualquier intento por mi parte de recibir información veraz, no sesgada, contrastada, choque en vez de con explicaciones respetuosas y referencias a fuentes fiables con acusaciones de antivacuna (lo que equivale a lunática) o de mala madre. 

Estas acusaciones como he dicho vienen de los mismos que me han instado a una cesárea inecesaria (que no sucedio sólo porque yo luché, y que hubiera supuesto un mayor peligro de morbomortalidad para mi hija y para mí), que me han insistido una y otra vez a no dar la teta y dar biberón, a dar alimentación complementaria en contra de todas las recomendaciones de la OMS…

Es decir, estas acusaciones y reproches vienen de las mismas personas que llevan a cabo o fomentan actuaciones, hábitos e intervenciones médicas de RIESGO. Me parece de una hipocresía y cinismo por su parte tremendo. 

¿Por qué sus riesgos son legítimos y aceptables? ¿Por qué ellos no pueden ser acusados de malos pa/madres? ¿Por qué no se echa de los colegios profesionales médicos a los pediatras pro lactancia artificial y sí a los contrarios a las vacunas?

Quiero saber y pregunto desde aquí, ¿dónde está el rasero y quién lo ha puesto? ¿Obligaremos a la infancia a ir a contramarcha por el bien de la salud pública? Lxs niñxs no tienen la culpa de que sus padres estén locos y compren sillitas en el sentido de la marcha… ¿Y por qué las venden si tienen riesgo?  ¿Si das teta pero no vacunas eres automáticamente mala persona pero si das biberón y vacunas eres buena?

Podría seguir hasta el infinito, lo que vengo a decir es que EN LA VIDA EL RIESGO CERO NO EXISTE. Yo no soy perfecta tampoco. Doy teta, hago colecho, soy respetuosa, pero mi hija viaja en el sentido de la marcha. Por distintas razones (por ejemplo que a contra marcha llora como una condenada y también corremos el riesgo de tener un accidente debido a la tensión que esto genera, ponderado con el hecho de que las veces que viaja en coche son anecdóticas). Y seguro que también hago muchas otras cosas mal. Además, vacunar tampoco es la panacea. El bebé que murió hace poco de tosferina fue a pesar de la vacunación. 

¿Soy mala madre?

Cada familia puede ¡y debe! hacer preguntas cuando lo considere necesario para poder tomar decisiones respecto de qué riesgos se ve capaz de asumir cuáles no. Debemos tener y facilitar acceso a información veraz y no sesgada, que incluya riesgos y beneficios, desde diferentes puntos de vista.

Con base en esta información no todas las personas decidiremos lo mismo. Y eso está bien. 

Durante muchas décadas las casas de fórmula sobornaron a los pediatras para que dijeran que la leche de fórmula no sólo era igual, si no superior a la materna, con nefastas consecuencias para la salud pública, la salud de las madres y sus hijos. Con miles de muertes que todavía siguen en los países del tercer mundo donde nadie pone freno a este márqueting despiadado.

Entonces. Yo aplico mi sentido común y llego a una serie de conclusiones, y vivo conforme a ellas. Yo hago activismo respecto de las mismas. Pero luego, es responsabilidad de cada familia decidir con qué riesgos se siente cómoda. Y así debe ser.

Si yo teniendo información y conociendo todos los riesgos de viajar en el sentido de la marcha me acabo de decantar por esta opción porque decido que es lo más conveniente en nuestro caso, ¿qué más me da que haya otras personas que se dediquen a hablar de la seguridad vial para que otras familias puedan tomar decisiones informadas?  

Y si no he tenido la información, ¿por qué me cabreo contra el que intenta darla en vez de pedirle explicaciones al que no me la dio/ocultó?

No queramos que llegue el día en que por casualidades de la vida se acabe probando que efectivamente las vacunas causaban autismo. ¿Entonces qué les diremos a las familias con niños autistas? Ah mira, pensaba que te estaba diciendo lo correcto, mala suerte. A otra cosa mariposa.

Las leyes sanitarias están basadas en la autonomía total, radical y absoluta de los y las usuarias (y en su defecto, los que ostenten la patria potestad) porque parte de la base de que las personas adultas con capacidad jurídica estamos en plenas facultades para tomar las mejores decisiones respecto a nuestra salud. Aquí podría aplicar la salvedad de salud pública en un caso de epidemia, que no es el caso.

Efectivamente hay muchos descerebrados por ahí sueltos, pero es que lo contrario sería presuponernos a todos incapaces salvo prueba en contrario. Y ya sabemos cómo va eso, porque aquí en España ya ha habido dictaduras donde eran otros los que decidían.

Por otra parte, puede que la concepción de salud que tenga una familia determinada y un profesional médico determinado no coincidan y eso también es respetable (y deseable).

No es honesto ocultarles a las familias que el calendario vacunal oficial es OPCIONAL. A día de hoy cuando vas al pediatra te dicen “lista de vacunas obligatorias y las optativas”. Todas son optativas, pero cuando ellos dicen optativas se refieren a las de pago (aunque en realidad las otras también las pagas, vía impuestos)

Por otra parte, yo siempre digoque en los modelos médicos alopáticos occidentales el problema no es precisamente la baja intervención, el problema es el alto intervencionismo innecesario, la iatrogenia, los efectos secundarios de los fármacos que matan a miles de personas que no los necesitaban mientras engrosan las arcas de las empresas farmacéuticas. En los países occidentales muere mucha gente a causa de y por exceso de no por falta de. (¿Quieres saber más? Lee aquí y aquí.)

La posibilidad en este país de contraer por ejemplo difteria, y no sólo de contraerla si no una vez la contraes, de morir a causa de ella, es muy baja, casi tan baja como que te toquen a ti los peores efectos secundarios de la lactancia artificial o de una cesárea o inducción electivas.

Y sin embargo no veo a muchas de las personas que señalan con el dedo acusador a las familias que optan por la no vacunación o por un calendario vacunal adaptado señalando con el mismo dedo a pediatras, ginecólogos de bisturí fácil, empresas aseguradoras, visitadores médicos y un largo etcétera.

Para mí la solución no pasa por acusar, por imponer. Pasa por establecer un diálogo en un espacio respetuoso donde haya lugar para las discrepancias, éstas siempre ayudan a mejorar la calidad, obligan a dar explicaciones, a revisar nuestras creencias, a exponer intereses ajenos a la salud. 

Para mí (y esto es mi opinión personal) una familia que vacuna por miedo o porque se siente coaccionada es un fracaso. Las personas y las familias tenemos que poder tomar decisiones con toda la información, recibida sin sesgos, sin intereses, con profesionales que estén a su vez informados y actualizados y nos traten con dignidad humana.

Al final del día soy yo (y mi marido) la que se va a dormir y vive con las decisiones que ha tomado respecto de mi hija. Y es por eso que me corresponde a mí ponderar riesgos y beneficios. 

Lo contrario sería dictatorial, presupondría que no tengo capacidad de raciocinio como persona adulta que soy y que mis intereses son contrarios a los de mi hija. Que podría ser, sí, pero entonces habría que probarlo, y en cualquier caso no vacunar no tiene por qué suponer negligencia si es una decisión informada, es una discrepancia respecto de cómo prestar los cuidados. Especialmente cuando como ya he dicho vivimos en una sociedad en la cual ahora mismo el problema es de alta intervención, no baja.

Yo personalmente, no le deseo ni la enfermedad ni la muerte a ninguna niña ni niño con tal de tener razón ni de que la gente aprenda.

Un abrazo.

La cristianización de los naskapi (o la introducción de la violencia)

Naskapi. Fuente: Wikipedia.

Naskapi. Fuente: Wikipedia.

La intervención de los jesuitas franceses en el disciplinamiento y la instrucción de los Montagnais-Naskapi, en Canadá, durante el siglo XVII, nos da un ejemplo revelador de cómo se implantaban las diferencias de género. Esta historia fue contada por la difunta antropóloga Eleanor Leacock en sus Myths of Male Dominance (1981), en el que examina el diario de uno de sus protagonistas. Éste era el padre Paul Le Jeune, un misionero jesuita que, haciendo algo típicamente colonial, se había incorporado a un puesto comercial francés en un lugar alejado, con el propósito de cristianizar a los indios y transformarlos en ciudadanos de la “Nueva Francia”.

Los Montagnais-Naskapi eran una nación indígena nómada que había vivido en gran armonía, cazando y pescando en la zona oriental de la Península del Labrador. Pero para la época en que llegó Le Jeune, la comunidad estaba siendo debilitada por la presencia de europeos y la difusión del comercio de pieles, de tal manera que a los hombres, dispuestos a establecer una alianza comercial con ellos, les parecía bien dejar que los franceses determinaran de qué manera debían ser gobernados.

Como sucedió con frecuencia cuando los europeos entraron en contacto con las poblaciones indígenas americanas, los franceses estaban impresionados por la generosidad de los Montagnais-Naskapi, su sentido de cooperación y su indiferencia al estatus, pero se escandalizaron por su “falta de moralidad”. 

Observaron que los Naskapi carecían de concepciones como la propiedad privada, la autoridad, la superioridad masculina e incluso que rehusaban castigar a sus hijos. Los jesuitas decidieron cambiar todo eso, proponiéndose enseñar a los indios los elementos básicos de la civilización, convencidos de que era necesario convertirles en socios comerciales de confianza.

Con esta intención, primero les enseñaron que “el hombre es el amo”, que “en Francia las mujeres no mandan a sus maridos” y que buscar romances de noche, divorciarse cuando cualquiera de los miembros de la pareja lo deseara y la libertad sexual para ambos, antes o después del matrimonio, tenía que prohibirse. Esta es una conversación que Le Jeune tuvo, sobre estas cuestiones, con un hombre Naskapi:

Le dije que no era honorable para una mujer amar a cualquiera que no fuera su marido, y porque este mal estaba entre ellos, él mismo no estaba seguro de que su hijo, que estaba presente, fuera su hijo. Él contestó: “Usted no tiene juicio. Ustedes los franceses aman sólo a sus hijos; pero nosotros amamos a todos los hijos de nuestra tribu”. Comencé a reírme viendo que él filosofaba como los caballos y las mulas. 

Apoyados por el gobernador de Nueva Francia, los jesuitas lograron convencer a los naskapi de que ellos propusieran algunos jefes y llamaran al orden a “sus” mujeres. Como era costumbre, una de las armas que usaron fue insinuar que las mujeres demasiado independientes, que no obedecían a sus maridos, eran criaturas del Demonio. Cuando, disgustadas por los intentos de someterlas por parte de los hombres, las mujeres naskapi huyeron, los jesuitas persuadieron a los hombres de no correr tras ellas y los amenazaron con la prisión:

Actos de justicia como estos – comentó orgulloso Le Jeune en una ocasión – no causan sorpresa en Francia, porque es común allá que la gente actúe de esa manera. Pero entre esta gente […] donde cualquiera se considera de nacimiento tan libre como los animales salvajes que merodean en sus vastos bosques […] es una maravilla, o tal vez un milagro, ver obedecer una orden perentoria o que se realice un acto de severidad o de justicia. 

La mayor victoria de los jesuitas fue, sin embargo, la de persuadir a los Naskapi de que golpearan a sus hijos, creyendo que el excesivo cariño de los “salvajes” por sus hijos era el principal obstáculo para su cristianización. El diario de Le Jeune registra la primera ocasión en la que una niña fue golpeada públicamente, mientras que uno de sus parientes le daba un espeluznante sermón a los presentes sobre el significado histórico del acontecimiento: “este es el primer castigo a golpes (dijo él) que inflingimos a alguien de nuestro pueblo […]”.

Calibán y la bruja, Silvia Federici (2004)

¿Qué leche de fórmula es mejor?

Hace tiempo que quiero escribir un pos como este. Cada dos por tres oigo a madres hablar y preguntar qué leche de fórmula es la mejor. Que si anticólicos, que si mejor digestión, que si no estriñe, etc. Que si vaca o cabra…

A menudo me pregunto si debería darles la respuesta: NINGUNA.

Ninguna leche de fórmula es mejor que otra, porque su composición viene establecida legalmente, por lo tanto, todas vienen a ser lo mismo. 

En concreto, esto está regulado en el Real Decreto 867/2008 de 23 de mayo, por el que se aprueba la reglamentación técnico-sanitaria específica de los preparados para lactantes y de los preparados de continuación. (podéis consultar el texto aquí).

Como os digo este Real Decreto establece al mínimo detalle la composición que debe tener la leche de fórmula en España para ser comercializada legalmente. Regulaciones similares están en vigor en países del entorno europeo.

¿Y por qué es esto así? Las empresas que fabrican este tipo de productos dicen en su publicidad que están muy preocupados por la alimentación infantil. Pero lo cierto es que en aquellos países donde no hay controles, se suceden con frecuencia casos de leche adulterada o que no cumple los estándares mínimos de calidad, lo cual es muy serio porque ello puede suponer directamente la muerte o enfermedad grave de los bebés que la tomen.

Pero incluso en los lugares donde existen controles estrictos se han producido errores que han conllevado la enfermedad o incluso la muerte de bebés.

Así de frágil es el equilibrio de la leche de fórmula. Es segura allí donde existen controles en cuanto a su composición fabricación y donde las condiciones de preparación son adecuadas y salubres.

Pero dada la experiencia y teniendo en cuenta que está en juego la salud de los bebés que toman fórmula, es un producto que requiere de los máximos controles legales.

En consecuencia, da igual la leche de fórmula que elijas porque su contenido está regulado por el Real Decreto.

Un abrazo.

PS: Este Real Decreto es interesante también porque establece regulación en cuanto a la ilegalidad de publicitar este tipo de productos, presentación, publicidad, prohibiciones, etc. Os invito a echarle un vistazo.

Pediatría y corrupción

Las personas que hacemos activismo en cuanto a la lactancia lo sospechamos/sabemos, pero a menudo no lo decimos para no ser acusadas de apoyar teorías de la conspiración.

Sabemos que no es una casualidad que la lactancia materna se haya perdido, ni que circulen infinitos mitos (que no tienes leche, que tu leche no es buena, amamantar con horarios, el chupete es bueno, no pasa nada por dar suplemento, etc.).

Todo esto ha pasado porque las compañías de fórmula llevan décadas gastando cantidades ingentes de dinero en campañas publicitarias oficiales y extraoficiales para destruir lactancias.

Hay personas que me dicen que eso pasaba antiguamente pero que hoy en día ya no pasa. Que atrás quedaron los días en que había empleados de farmacéuticas disfrazados de enfermera recetando fórmula por las plantas de maternidad o dando tetinas a los bebés para que después no supieran mamar, médicos administrando la pastilla para cortar la leche (en países como Suecia es ilegal) sin el consentimiento (¡ni conocimiento!) de las madres, mandando a los pediatras al Caribe a cambio de que recetaran su producto a toda costa y llegaran a afirmar falsamente que la leche de fórmula es superior a la materna…

Esto, que todavía sigue pasando en países “en desarrollo” (lo pongo entre comillas porque odio usar esta terminología) con nefastas consecuencias a nivel de enfermedades y muertes para los bebés y las madres de esos países, me dicen que ya no pasa en el nuestro.

Sí, es cierto que en Europa gozamos de leglislación específica que trata precaria e insuficientemente de proteger la salud maternoinfantil de las grandes empresas en cuanto a alimentación.

Pero cuando empiezas a rascar y cuando sabes cómo y dónde hacerlo te das cuenta de cómo las empresas hacen todo lo posible y más para saltárselo.

Por poner un ejemplo, se inventan la leche 2 para saltarse la prohibición de publicitar la 1. Es de peor calidad y conlleva más riesgos para la salud, pero el bote de la 2 tiene el mismo diseño que la 1 y así puedes publicitar. Y si en el anuncio pones un bebé que tranquilamente podría ser de menos de seis meses pero sin que sea del todo evidente, todavía mejor.

Dentro de Europa, España junto con Italia y Grecia (¿sorpresa?) es de los países donde el chapucerismo y la corruptela en cuanto a este tema están más extendidos.

Si el año pasado ya conocimos una red de pediatras corruptos en Italia, hoy en nuestro país ha saltado a las noticias cómo dos pediatras de Valencia, jefes de pediatría de hospitales, ni más ni menos, llevaban más de treinta años cobrando  ilegalmente de compañías de fórmula a través de una asociación ficticia cantidades ingentes de dinero que gastaban en viajes, joyas o restaurantes, entre otros. Sólo en los últimos cinco años habían cobrado más de 100.000 euros.(podéis leer la noticia aquí).

Lo triste es que no me sorprende, ni a mí ni a las personas que estamos en este mundillo. ¿Cómo iba a sorprendernos?

Cuando vamos a las alas de maternidad de hospitales que se dicen amigos de los niñxs y nos encontramos las paredes empapeladas de pósteres de la infame Nestlé y los biberoncitos de suplemento que casualmente acaban teniendo que tomar todos los bebés llevan la publicidad del osito de una marca concreta contraviniendo la legalidad vigente.

Cuando la inmensa mayoría de pediatras y hospitales son abiertamente defensores de la lactancia mixta (forma de alimentación que por cierto acaba en la inmensa mayoría de los casos fracasando porque impide el funcionamiento de la lactancia materna).

Cuando las consultas de pediatría están a petar de publicidad y muestras de fórmula, los pediatras recetan con bolígrafos de marcas de fórmula. Recuerdo preguntarme desde mi inocencia por qué había tanta publicidad de Bezoya en la consulta del pediatra del CAP, hasta que caí en la cuenta de que los biberones también llevan agua…

Cuando la misma Asociación Española de Pediatría organiza congresos sobre alimentación infantil patrocinados por las casas de fórmula, otorga sellos a galletas petadas de azúcar y sus revistas están a rebosar de publicidad ilegal y falsa de las mismas farmacéuticas sobre biberones. (Si quieres saber más, aquí)

Cuando los medios casualmente cada x tiempo publican artículos sobre lactancia repletos de mitos y mentiras, y que indirectamente se acaban redirigiendo a las bonanzas e inocuidad de la lactancia artificial. En la inmensa mayoría de artículos esto se hace de forma subliminal, hay otros que directamente incluyen el patrocinio de marcas concretas (a pesar de que es una vulneración directa de la ley).

Cuando cada vez que intentamos acudir a Autocontrol, órgano autoregulado (ejem) que controla la publicidad ilegal e ilícita, ponen mil trabas y no nos dejan acceder a los arbitrajes con mil excusas baratas, algunas de ellas rocambolescas.

Cuando las mujeres llevamos décadas casualmente siendo bombardeadas en todo tipo de medios de comunicación con imágenes de biberones, siendo lo extraño y anecdótico ver a un bebé amamantado.

A eso le añadimos que la inmensa mayoría de nuestras propias madres o abuelas no han amamantado ni han visto a nadie de su entorno hacerlo, de modo que o no pueden ayudaros o directamente contribuyen al desastre con sus consejos que aunque seguro que en la mayoría de casos sean bien intencionados están cargados de prejuicios e indicaciones desastrosas para una mujer recién parida que quiera amamantar…

Porque de esto se trata. Siempre digo que para mí el problema no está en las mujeres que debidamente informadas valoran riesgos y beneficios y concluyen que la mejor opción para sus familias es la fórmula, ahí no hay ningún problema, sólo hay una madre con sus circunstancias y su decisión que deben ser respetadas.

El problema está en todas las mujeres que sí quieren amamantar y que no lo logran porque están bombardeadas (a propósito) de información engañosa que destruye su confianza en sí mismas, que acuden a profesionales sanitarios buscando ayuda y consejo y no sólo tienen que toparse con personal desinformado si no que encima están rodeadas directamente de corrupción. 

Que muchos pediatras, y no me vengáis con el rollo patatero de #notallpediatras, MUCHOS pediatras, están patrocinados por las marcas de fórmula. Y por eso tenemos las tasas de lactancia materna que tenemos, que dan auténtica pena.

Es un auténtico acto de heroicidad hoy en día amamantar en la mayoría de casos. Yo tuve que sortear todo tipo de obstáculos, siendo éstos mayormente mi entorno inmediato y los profesionales sanitarios que me des-atendieron (maternidad del hospital, pediatras).

Sólo lo logré porque tenía información y una amiga en otro país que cuando dudaba me mandaba whatsapps diciendo “en las tetas siempre hay leche, tú puedes”. Tuve mucha suerte. Pero como sabemos muchas otras no la tienen.

Un abrazo.

PS: No me extrañaría (creo que a nadie) que el infame pediatra aquel que escribió el librucho sobre “víctimas de la lactancia materna” andara metido por tramas de estas, teniendo en cuenta que tiene vínculos estrechos probados con las casas de fórmula…

Qué te parecería

Estas son ideas que me rondan de hace tiempo pero hoy me he animado a escribirlas a raíz de un tweet de Julio Basulto.

basulto

Qué te parecería si cuando le pidieras un abrazo a alguien a quien aprecias te diera en su lugar una mantita o un peluche con su olor, para poder seguir haciendo su vida sin que le incomodaran tus demandas de afecto.

Qué te parecería si cuando quisieras hacer el amor con tu pareja, ésta te diera un consolador o una muñeca hinchable.

Qué te parecería si tu pareja te dijera que ya va siendo hora de que duermas solx y te obligara a dormir en habitaciones separadas.

Qué te parecería si cuando tuvieras un disgusto, tus amistades y seres allegados te dejaran solx diciéndote que ya eres mayor y debes aprender a calmarte sin ayuda.

¿Por qué como sociedad ante las demandas y demostraciones genuinas de afecto respondemos desde la censura?

¿Por qué nos incomoda tanto ver a bebés en los brazos y cerca de quienes les quieren, mamando, consolados con canciones y mimos?

¿Por qué hemos normalizado la imagen de un bebé o niñx alienado del resto de personas, solx, consolándose con un trozo de plástico en la boca, aferrado a una mantita o peluche suave?

Un abrazo.

“Al mismo tiempo, la ‘atención’ benévola que enmascaraba la ideología impartida por los ginecólogos se dispuso a recibir una valoración mordaz. Las exposiciones de los riesgos de la píldora, los dispositivos inrauterinos y los tratamientos hormonales para las menopáusicas hicieron surgir serias dudas sobre la integridad del médico, si no sobre su competencia esencial. Se vio que los doctores entraban en el cuerpo femenino con un abandono semejante al que había caracterizado a la ginecología decimonónica. Quizá lo más sorprendente fue la disección feminista de la atención profesional en tocología: el uso rutinario de la anestesia, el recurso extendido a los fórceps, la inducción química del parto y las cesáreas resultaron ser peligrosas para la madre y el hijo, aunque cómodas y probablemente gratificantes para el médico. El parto ‘científico’ por el que se había proscrito a las comadronas, quedó expuesto, en manos de las feministas, como un drama de misoginia y avaricia.” Por tu propio bien: 150 años de consejos expertos a mujeres, Barbara Ehrenreich y Deirdre English (1989)

“La gente aprendió a bañarse, a comer más frutas y hortalizas, a ventilar sus casas, a hacer ejercicio diariamente, a aprovechar los beneficios de la luz solar, a olvidar su miedo al aire de la noche, el aire húmedo, el aire frío y las corrientes, a comer menos carne y a adoptar mejores métodos de preparación de los alimentos. Ahora se ha olvidado quién promulgó estas reformas; se ha perdido la noticia de la tremenda oposición que la profesión médica mantuvo frente a tales avances: se cree que la profesión médica fue la responsable de la disminución de enfermedades y muertes, el descenso de la mortalidad infantil, la implantación de medidas sanitarias y el aumento de la esperanza de vida.”

Dolores Burns, The Greatest Health Discovery: Natural Hygiene and its Evolution, Past, Present and Future (1972)

Enseñar

Vivimos en una sociedad a la que le gusta mucho enseñar y decir cómo deben ser/hacerse las cosas. De este modo:

Nos dicen a las mujeres cómo y cuándo concebir y día tras día aumenta la infertilidad.

Nos dicen a las mujeres cómo gestar y parir y aumentan las tasas de intervencionismo y emergencias.

Nos dicen a las mujeres cómo sentirnos respecto de la maternidad y aumenta la depresión postparto.

“Enseñamos” a los bebés a dormir y luego de adultos padecen insomnio.

“Enseñamos” a los bebés a comer y en la edad adulta sufren trastornos de la alimentación.

“Enseñamos” a los bebés a obedecer y de mayores les pedimos que sean innovadores.

“Enseñamos” a los bebés a ser autónomos y cuando son niñxs les exigimos que nos pidan permiso para todo.

“Enseñamos” a los bebés a no llorar y de adultos nos quejamos que no saben gestionar sus emociones.

“Enseñamos” a los bebés que tienen que dar un beso a lxs abuelxs aunque no quieran, pero luego les pedimos que sean capaces de decir no cuando alguien imponga sus afectos.

Ponemos a lxs bebés en guarderías y a lxs niñxs en colegios, pero cuando ellxs nos meten en la residencia porque somos ancianos nos sentimos ultrajadxs.

Y digo yo… Gracias por los consejos que nunca hemos pedido. Por todas estas lecciones que nunca deberían haber sido, más hubiera valido que nos dejaran hacer lo que ya sabíamos hacer.

Todo lo que nos estaríamos ahorrando.